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Faber Castell

Faber Castell

 

 La escritura y la papelería fina hunden sus raíces en los inicios de la Edad Moderna a mitad del siglo XVIII. Allá por el 1761 Kaspar Faber junto con su mujer en su taller de carpintería empiezan a fabricar lápices. Poco a poco se harán un nombre propio hasta llegar a ser un referente mundial en la escritura y el dibujo. Su hijo Anton Wilhem transforma el taller en una fábrica moderna a las afueras de Stein, el mismo espacio donde hoy se sitúa la sede la compañía. La caída del negocio llega con la tercera generación bajo Georgh Leonhard Faber, que no desiste en su empeño y junto con su mujer sigue adelante.

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En el siglo XIX de la mano de Lothar von Faber los lápices de la casa adquieren fama internacional, entrando con éxito en mercados internacionales como los Estados Unidos. Durante estos años nace el lápiz de mayor fama mundial: el lápiz hexagonal. Lothar von Faber da forma al lápiz moderno, aquel que se diferencia según el grado de dureza. Su preocupación por el grafito y la excelencia lo llevarán a comprar una mina de grafito en Siberia. A partir de entonces la excelencia será una de las señas de identidad. Su hijo, Lothar von Faber, sigue sus pasos. No obstante, la muerte le alcanzará joven y su yerna asumirá las riendas de la compañía.

 Catálogo Faber Castell

A las puertas del siglo XX se inicia una nueva etapa. El matrimonio de la Baronesa Otillie von Faber con el Conde Alexander zu Castell-Rüdenhausen dan forma al nombre actual de la companía Faber-Castel. Es cierto que durante estos años la fábrica debe hacer frente a años turbulentos sacuden a Alemania, en particular, y al mundo, en general. Sin embargo, esta etapa también conoce momentos estelares como el desarrollo del famoso lápiz verde 9000, que todo amante de la escritura o el dibujo conoce. Además, durante  este período Alexander construye una nueva planta de producción moderna que adapta la compañía a los nuevos tiempos.

Plumas Faber Castell

 A la muerte del Conde Alexander en 1928 su hijo el Conde Roland lo sucede e inicia una fase de expansión internacional que afecta directamente al proceso de producción, creando nuevas plantas de producción en Brasil o Australia, por citar dos ejemplos.

 Roland es reemplazado por el Conde Anton Wolfang en 1978 que tiene el control de la compañía hasta su muerte en 2016. Dos grandes hitos marcan su gestión: la fabricación de lápices para la industria cosmética, por un lado, y la creación de una nueva marca de escritura de lujo que funde la tradición con la última tecnología bajo los principios de la excelencia y la elegancia atemporal-Graf Von Faber Castell-.